Alright so here’s the deal

theleaguelife:

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RIOT GRAVES
RIOT FIST WARD SKIN

All of them expire tonight so I’m doing a give away as soon as I get home from work. (9:30 pacific)

You must reblog, must be following me, and must have your inbox open. Okay ready set go.

Me escondo en las esquinas donde la luz se ausenta, en las que las telarañas y el polvo reinan en armonía. Aquí el silencio es melodía y mi cara, ya oscurecido con las ojeras, mis ojos sólo ven los pedazos de tiempo que arrastra el tenue viento por el suelo. Las cosas dejaron de tener nombre de repente, en esta casa también residen objetos que alguna vez fueron olvidados, y también han sido reclamados por la muerte, ellos sólo se oxidan o deforman.

Cuando estoy de buen ánimo camino por la casa y llevo un trapo para limpiar a los objetos que me vigilan, para que la muerte de ellos se retrase un poco más, los únicos observadores de como yo también me deformo. De niña podía ver mi reflejo y jugaba entre todos estas cosas que me ofrecían compañía, bailaba en esta sala grande que por una pequeña ventanilla daba luz a mis piezas.

Hoy de grande sólo me resguardo en un pedazo de la casa, “hogar” que vagamente recorro un día común. Los objetos que antes me ahogaban de miedo por su sombra en la pared, actualmente los tomo con una mano y los limpio con mayor delicadeza; si me río es por la ironía de lo que el tiempo te hace.

En este momento, apoyando mi cuerpo del piso mugriento, sólo sé que quien me da miedo ahora, yo.

De niño se absorbe maldad y bondad, pero al igual que estos objetos, es inevitable cuando te toca un poco de olvido, soledad y oscuridad que la maldad reine en ti.

Para la bondad se necesita un segundo, para la maldad basta uno mismo.

Me convertiré en polvo, me quedaré en mi esquina, no me deformaré u oxidaré. Sólo seré de nuevo polvo de estrellas, a punto de despegar a otro lugar… que ojalá sea más calido.  

Miedo

Comienza el día, suspiras y te sientas en tu cama esperando que esta vez si valga la pena. Caminas hacia el baño y al verte al espejo sólo ves alguien que ya no reconoces, con ojeras intensas y oscuras que ocasionalmente un compañero te mencionó, además de una mirada vaga y perdida ya que en este momento tan intimo no hay nada que expresar a un témpano de hielo, a ti mismo.

Te preparas, vistes y preparas tu mochila todo por inercia en tu soledad, sólo se te escapan sonrisas y palabras coherentes cuando tienes alguien a tu lado para no hacerlo sentir ignorado o desplazado, mucho más importante: que no conozca cómo te sientes. Por cada vez que intentas que nadie entre a esa fortaleza oscura, pierdes un poco de esperanza que alguien te tienda la mano que gritas necesitar.

Sales de tu casa, caminas escuchando música y usando un suéter largo grueso que extrañamente por la calidez que te hace sentir en el pecho, te hace sentir mejor.

Siempre pasas por un puente, que tiembla por la autopista que pasa debajo de él y con barandas oxidadas por su tiempo, sólo ves hacia abajo donde está el piso y la altura, pensando cuántas personas ya habrán transitado aquí con el mismo sentimiento. 

Entras al metro subterráneo, ves los rieles, aquí es donde la mayoría te ve con cara de pocos amigos, te aplasta y tú sólo te sientes más pequeño entre tanta gente y te preguntas si alguien aquí si podría ayudarte, entre tantas expresiones frías y ocupadas en lo suyo, cada quien en lo suyo donde tú no perteneces a ninguno de sus asuntos.

Sales de la estación gimiendo para contener las lágrimas, caminas vagamente hacia el instituto, pero tienes que tener cuidado de que nadie que aprecies te vea porque la inclemencia de preguntas te hará peor, así es como respiras profundo, ves al horizonte sumergiéndote de nuevo en esas aguas profundas y con la mirada perdida para no sentir, para olvidar momentáneamente. 

Se te hace difícil concentrarte entre todas tus clases ¿para qué te sirve esto si lo que necesitas es calor? sigues en tus actividades como siempre hasta que se cumpla la hora de partida, en realidad jamás es productivo ir porque nunca estás realmente allí, sólo alguien que copia lo que está en la pizarra. 

Tratas de estar solo, vas a la biblioteca y retiras un libro, respiras profundo para comprometerte a estudiar y entenderlo ¿por qué te cuesta tanto si te gusta tanto aprender? cierras el libro, lo devuelves y así se van tus horas libres al instituto cuando por fin es hora de comer. 

Sabes muy bien que la hora de comer se te hace difícil todo, vas hacia el cafetín de mala gana, a penas pruebas tu comida recalentada ya que de nuevo es arroz con pollo y digamos que no te agrada para nada eso, desiertas eso y te compras un dulce que te provoca al momento junto a una bebida con algunas vitaminas y minerales que entre todo este desorden, necesitas.

Ahora no sabes qué hacer, para este entonces ya te has encontrado a alguien que te distrae hasta la hora de irte en la que, por mala suerte, le has agarrado un gusto único a cuando está hasta más no poder y que cada vagón del transporte subterráneo vagamente tiene aire acondicionado.

También cada vez que estás sola en un lugar caluroso tu cuerpo de repente carece de energías, sabes que cada parte de ti se torna frío y sudoroso como si en vez de sentir el calor de tu ambiente, sientes el frío. Tu tez se vuelve pálida como tus labios, miras al piso y preguntándote: ¿será que si pido que me cedan un puesto lo harían? olvídalo, si ni le ceden un puesto a alguien de tercera edad entonces por qué lo harían a alguien que es joven y, aunque se ve medio pendeja, podría estar parada todo el trayecto.

Respiras profundo y llegas a tu estación, finalmente. Pasas por el puente. Regresas a la casa y tu familia sólo te pregunta ¿cómo te fue? ¿cómo estás? pero las veces que has dicho temerosamente “mal” no sirven de mucho, ya que jamás escuchan. Limpias tu envase de comida, lo llenas del almuerzo que era de hoy y lo guardas, vas a tu cuarto y ahí te quedas.

Cuando se acerca el anochecer todo es más oscuro hasta que todos se van a dormir y tu inocentemente te diriges a tu cama. La cortina oculta las pequeñas luces de los apartamentos de al frente, se mueve con cada brisa que pasa lo que permite que la oscuridad no sea tan profunda. Te arropas con tu cobija hasta más no poder, te la llevas a la cara hasta tapar tu nariz y empiezas a llorar pidiendo ayuda entre cortado, alzas tu mano al techo por si alguien que no puedes ver está allí. Cuando sólo sientes tanta inmensidad y grandeza en ese cuarto y tu pequeñez creciente, te colocas en una posición fetal tan apretada, como si eso fuera un abrazo a ti misma, recordando cada cosa que te han hecho, sentimientos de tristeza, días que querías que fueran felices y no lo fueron. 

Alzas la mirada y ahí está otra cama vacía, como lo está tu vida. Cuando ya tus penas no pueden salir y al entender que no se va a desvanecer tan fácil, te sientas y apoyas tu espalda de la pared viendo al horizonte; imaginando como podrías detener este sentimiento de perdida, de sumergirte en un agua de nunca volver.

Sólo una luz roja, la del celular, te salva porque alguien te está llamando o tratando de contactarte, a veces te hablan de cosas tan superfluas y tú sólo respondes como si estuviera bien cuando en realidad sólo quieres ser hallada.

Tu camisa está empapada, el extremo de tu cobija también y al final de la noche, cuando tiemblas de miedo si vas a tomar una decisión radical sólo te dan ganas repentinas de dormir, como método automático para olvidar ya que tampoco has descansado los días anteriores. Así se pasan las horas lentas y crueles de la noche.

Ya no te concentras, ya no comes, ya no duermes.

Sólo esperas que el día de mañana no sea igual y de que alguna forma, algo finalmente cambie. 

image

(Este video explica muy graficamente algunas situaciones: http://www.youtube.com/watch?v=jhC1pI76Rqo )

Extrañaría el olor de grama recien cortada, ya no podría sentir la calidez del Sol o del viento al cruzar mi cabellera; porque hay muchas cosas que dejaría inconclusas en este plano.

Sobrevaloración

No sé de dónde ha venido el título, tampoco sé el porqué estoy a estas horas sentada frente a un monitor esperando sentirme mejor al escribir esto. 

Lo que puedo conocer de todo, es que probablemente esté mal y no sé el porqué. 

Noté que muchas cosas pueden estar y en el momento siguiente desaparecer, y aunque haya temor por esto, siempre será así. La realidad no se mantendrá estática, ella está en movimiento y para pararlo habría que morir o que el tiempo en tu vida deje de tener importancia.

Mis pensamientos están confusos entre la tristeza, decepción y orgullo. Supongo que así es que soy, cuando hay una herida prefiero callar y dejar que un sentimiento de débil defensa me haga sentir fuerte. La mentira más común es la que nos creamos para nosotros mismos. 

A estas alturas no sé si fui yo quien hice algo mal y este pensamiento es el que me retumba la mente porque aun así cumpliendo todo, no hay mérito. Ese es mi detalle. A veces pienso que soy “muchosa”: doy mucha confianza, doy muchas expectativas, doy mucho de todo y no mido las consecuencias. 

Para este final de año recuerdo el momento que más marcó mi vida este año, el que cuando me sentí completamente sola y vacía, donde sólo se cuestionaba lo que podía hacer. Muchas palabras cruzadas, mucho abandono emocional y decidí callar porque el único lugar que conseguí resguardo fue en mi misma. 

Aunque esta vez la cosa ha sido mejor, no sé porque la misma situación me genera un sentimiento idéntico de aquel entonces. Me molesta llorar, me hace sentir débil, la manera en que no se da cuenta cuánto puede doler algo así, y que el hecho que hoy esté atada a esta situación podría algún día cansarme e irme. 

No ha sido una, dos o tres; ya van varías y la disculpa pareciera ser razón por la que nadie respiraría. 

Escribo esto para algún día acordarme de el sentimiento que me hicieron sentir, ese pequeño vacío tronado por el dolor y que aunque suene inmaduro, he comprendido que no me duele nada como cuando desconfían de mis facultades, cuando la persona que más espero que me felicite termina intimidandome con una mano y cuando soy yo de nuevo, en mi cuarto, llorando con la mente vacía y el corazón frío.

Es estúpido pensar que es 29 de diciembre y yo lloro por esto a altas horas de la madrugada, recordandome esos días que lloraba en la noche. 

No me siento bien, no me siento feliz, me siento decaída y con algo detenido. Al menos hay alguien que todavía me da ayuda y apoyo, que me hace sentir que no todo está mal, rompiendo en un llanto silencioso, espero poder desarrollar ese sentimiento de que algún día esto sólo será un recuerdo y no sentir esto de nuevo; o más bien, no dejar que alguien me haga sentir así de nuevo. 

jotaefe:

El protagonista de esta imagen mira al fotógrafo en mitad de una corriente de arena arrastrada por el viento. 

jotaefe:

El protagonista de esta imagen mira al fotógrafo en mitad de una corriente de arena arrastrada por el viento. 

jotaefe:

En el corazón de la primavera. Foto de Sébastien Lamadon de Francia. 

jotaefe:

En el corazón de la primavera. Foto de Sébastien Lamadon de Francia. 

jotaefe:

“El observador de estrellas” es un retrato de dos ciervos de cola blanca comiendo durante una noche estrellada en Finlandia, captado por Vikars Tommy.

jotaefe:

“El observador de estrellas” es un retrato de dos ciervos de cola blanca comiendo durante una noche estrellada en Finlandia, captado por Vikars Tommy.